viernes, 1 de mayo de 2009

"Ocurrió en Chicago, en 1886. Cuatro dirigentes obreros fueron sentenciados en un juicio mamarracho. Locos de remate, luchaban por la jornada de trabajo de ocho horas y por el derecho a la organización sindical. Cada primero de mayo, el mundo entero los recuerda. Sin embargo, las empresas más exitosas siguen sin enterarse y miden la jornada de trabajo con aquellos relojes derretidos que pintó Salvado Dalí". Galeano