Los tiempos se van poniendo más difíciles a medida que el mundo financiero acelera su caída y la crisis económica, como una sombra que avanza mientras el sol se oculta tras el horizonte, cubre también los medios de comunicación.
En este caso el objeto de observación y comparación es la caja, a la cual por el momento no vamos a considerar boba. Esa formadora de opiniones que generalmente ronda las veinte pulgadas es reflejo de la situación en que se encuentra la sociedad y lo notamos en su contenido.
Lo que podemos ver cualquier día que nos dediquemos a hacer zapping, es la devaluación de la televisión argentina. Esto lo señalamos desde el lugar de comunicadores que tenemos y defendemos tanto como criticamos, ya que entendemos que sin autocrítica no hay crecimiento.
Entonces, mientras gastamos los contactos de la botonera del control remoto, vamos pasando de un programa de entretenimientos a uno informativo y de este a un compilado de informes, sin mucha importancia de la franja horaria en que nos encontremos.
Así la televisión se encuentra casi plagada de concursos, realitys, programas amarillos, noticias que suelen repetirse incontables veces a lo largo del día, y lata. Esto ocurre en todos los canales de aire, la ficción va perdiendo lugar y con ella se reduce una muy importante fuente laboral.
Hace ya algunos años que canal 9, el más notorio de los casos, no emite una tira producida en el país. Además de esto solo cuenta con siete programas entre los que se incluye el noticiero. Si tenemos en cuenta que de esos seis restantes cuatro son de carácter informativo, uno es un reality y otro es de entretenimientos, llegamos a la conclusión de que ese canal genera una fuente de trabajo ínfima con respecto a años anteriores.
Es lamentable pero ya no hay actores en el viejo canal de la paloma que supo ser cuna de artistas. Por otro lado tenemos a Telefe, que solo emite dos tiras y canal 13 que con cinco ficciones parece ser el líder ya que América no apuesta a ninguna pese a los buenos resultados obtenidos el año pasado.
Quizás los intereses políticos de sus accionistas hayan hecho que este año la inversión en contenido se centre en ganar una banca. Lo mismo pasa con canal 7 pone foco a los programas culturales y periodísticos, de más está decir que su tendencia siempre favorece al gobierno de turno.
Pero pese a esto, el motivo por el que no se puede considerar boba a la televisión es porque en momentos de crisis como cualquier empresa apuesta fuerte a recaudar sin jugarse por el trabajo.
Este año es más claro que nunca que se juega a facturar, a explotar a los periodistas, a los cámaras a no confiar en los escritores, ni en los productores, a dejar de lado a los actores, guionistas y desde hace algunos años también a bastardear al público.
No podemos dejar de mencionar los programas de juegos que hay después de la medianoche, donde una chica poco carismática se cansa de repetir que el televidente se comunique para decir cuantos ángulos tiene la figura que se nuestra en pantalla.
De esta manera vemos como cada día se especula más con la desesperación de la gente que busca salir del pozo ganando el juego telefónico, el del minuto, destacarse bailando, o hacer zapatear al hijo de algún familiar o incluso el propio ¿Por qué no?
Apuestan a juntarla con pala por medio de un caro minuto de publicidad en un barato programa que repite cosas, genera ilusiones o simplemente da cero pérdidas y pura ganancia porque es lata.
También vemos a diario que cuando alguna tira de ficción toca el prime time se la basurea, se la cambia de día y de horario una y otra vez en una lucha, contra el “enemigo” canal con el que se compite, que no respeta al televidente ni a los laburantes del medio.
Los dueños de los canales y los directores de programación inventaron la caja viva, no porque sean inteligentes sino por ambición, por eso nos parece que esta televisión nueva, además de barata y chata –y no nos referimos al plasma- es frágil.
Quizás nos equivoquemos y la viveza perdure haciendo que cada vez se enriquezcan más los accionistas de los canales, o quizás el tiempo haga que la tortilla se vuelva, al fin y al cabo como dijo Enrique Pinti “quedan los artistas”. lk
martes, 25 de agosto de 2009
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