jueves, 10 de diciembre de 2009

Pan y circo


Durante 24 días el país estuvo en vilo aguardando que aparezcan con vida cuatro integrantes de una familia y su perro. Casi un mes de esperanza, ilusión, y en algunos momentos hasta de hartazgo, porque no se hablaba mucho de otras cosas que hacen a la información que la sociedad debe conocer.

Mientras los noticieros se ocuparon de este caso y otros programas hablaban de Graciela Alfano, Anibal Pachano, Ricardo Fort y toda la pandilla de Marcelo Tinelli, muchas cosas se fueron dejando de lado o apenas mencionando. Así, nos queda la fea impresión de que se utilizó una desgracia familiar para ocultar, o al menos restar importancia a otros temas.

Porque el misterio vende y cuando ocurre este tipo de tragedias, además de aparecer imbéciles que dicen cualquier cosa por salir en televisión, e incluso desvían una investigación aportando datos falsos, aparecen los poco profesionales que no chequean la información y ponen al aire cualquier cosa para aumentar un punto en el minuto a minuto.

Entonces aparece la desinformación, esa que perjudica no solo por acallar otros temas, sino también por saturar de mentiras al punto de perjudicar a los investigadores o lo que es más siniestro, generar falsas expectativas a una familia desesperada por la pronta aparición de sus seres queridos.

Esto último tiene un grado de morbo, mal gusto, violencia psicológica y estupidez, que deberían hacernos reflexionar como sociedad sobre hasta qué punto llegamos y hasta donde seríamos capaces de llegar.

¿Hasta dónde se habría llegado si la búsqueda se hubiese prolongado una semana más?

¿Cuándo la televisión cruza el límite entre la información y la desinformación?

¿Todo vale por un punto de rating?

Hemos visto y escuchado desde testigos que aseguraban haberse cruzado a esta familia en un supermercado hasta parapsicólogos, que afirmaban si habían pasado o no por algún lugar mediante métodos muy pelotudos, por llamarlos de alguna manera sutil. Ni hablar de quienes plantearon la posibilidad de que un ovni esté involucrado en la desaparición. Como dijo Oscar Wilde: Ningún crimen es estúpido, pero toda estupidez es criminal.

Que bueno sería que dejen descansar a esta familia en paz, al igual que a sus seres queridos, que además de vivir esta tragedia tuvieron que escuchar una forrada atrás de otra cada vez que prendían la radio o la televisión.

También sería bueno que no hubiera tantas dudas alrededor de una investigación. Así no nos quedaría la amarga sensación de que se usa políticamente la desgracia de la gente para desviar la mirada de la sociedad, y mantener así un manto oscuro sobre un pueblo que no hace mucho esfuerzo por abrir los ojos.

Además deberían dejar de decir que no se falló en la investigación, que la búsqueda fue exitosa, o que los rastrillajes fueron positivos cuando vimos todos que no fue así. Y al mismo tiempo se desafecta a tres jefes policiales y se pide la renuncia a la cúpula de la Bonaerense.

La coherencia de los funcionarios es fundamental para que la sociedad confíe en las instituciones y fortalecer la vida democrática.

lk

domingo, 1 de noviembre de 2009

The Prodigy en el Pepsi Music




El pasado 30 de octubre tuve la posibilidad de asistir al Pepsi Music y disfrutar del recital de “The Prodigy”.
La noche era casi perfecta, estaba nublando y caluroso, pero el viento fresco devolvía el aliento a los presentes, que amuchados bailábamos al ritmo del electro-metal.
La puesta era increíble, las luces, el escenario, la pasarela, la selección de temas y las dos pantallas gigantes a los costados permitían estar en cada detalle.
Mientras “The Prodigy” tocaba y ponía lo mejor de sí en el escenario, me resulto llamativo la cantidad de cámaras y celulares que los filman; sus operadores miraban el recital a través de ellas y muchos otros a través de las pantallas gigantes, que censuraban el “vivo” con impecables cambios de planos y montajes.
Los medios de comunicación, en una sociedad mediatizada como la nuestra, sirven como filtros o mediación de significados. Todo pasa por ellos. Las pantallas, como la de los celulares, la televisión, las computadoras, etc, constituyen el nexo entre el acontecimiento, su consumo y su significación.
El viernes muchos consumieron música, no pudieron deleitarse. Es lamentable que en la actualidad el cuerpo del artista solo se revalore a través de la pantalla. “The Prodigy” se desarmaba en el escenario y muy pocos supieron disfrutarlos. VM

lunes, 19 de octubre de 2009

Efecto Succión

Me resulta gracioso como se horrorizan todos por las declaraciones de Diego Maradona y al mismo tiempo recorren el mundo a toda hora y en todo canal, sin tener en cuenta qué público está frente al televisor, radio o quién lee la transcripción.
A raíz de esto me surge una pregunta: ¿Por qué? Dejemos de lado a la vieja moralista. ¿Acaso nunca mandaron a nadie a chuparla? ¡Vamos! Sean sinceros y escarben un poquito en la memoria. Que no lo hayan hecho frente a una cámara y un micrófono no quiere decir que sean mejor hablados que Maradona.
No sean hipócritas gran parte de los periodistas deportivos viven de esto. ¿Cuántas preguntas se escuchan sobre fútbol en una conferencia de prensa? La mayoría, para dejar a alguien fuera de la bolsa, va buscando un título que venda, no explicaciones o argumentos sobre tácticas.
Esto no pasa desde que el ex 10 es el técnico de la selección, pasó siempre y seguirá pasando. Marcelo Bielsa no hablaba con la prensa si no era en una conferencia y gran parte de los periodistas que acudían, se retiraban cuando la charla se convertía en una clase de fútbol dictada por un maestro.
¿Porque los aburría? Quizás en algunos casos.
¿Porque no lo entendían? Es muy probable, son periodistas no jugadores.
¿Porque no vendía? Me parece que esta es la pregunta cuya respuesta cierra por todos lados.
La verdad es que Bielsa no vendía diarios.
¿Entonces los periodistas son los malos y Maradona es la víctima? No. Ni una cosa ni la otra. Si es verdad que Maradona vende diarios, lo hizo siempre y los periodistas lo saben. ¿Quién creó el monstruo si no ellos?
Pero también es verdad que la sociedad necesitaba leer las aventuras de ese héroe y de esta manera la criatura se fue gestando. Es decir el público exigía alimentarse de eso y el periodismo necesitaba vender. En el fondo todos sabemos la verdad, pero algunos prefieren pensar que Papá Noel existe, porque aquellos días eran felices.
Y ahora todos le pegan al ex jugador porque los insultó, las viejas participan de las encuestas y se horrorizan frente a cámara cuando les preguntan respondiendo “es un maleducado”, y después corren a la casa para poner el canal que emite su “palabra autorizada” y dicen “mirá viejo salí en la tele”.
Señora su hijo también mandó a unos cuantos a chuparla y lo educó usted.
Los periodistas critican la imagen que dejamos en el mundo, pero ellos la difunden y salen a hacer encuestas ridículas como:
-”¿Qué piensa señora de lo que dijo Maradona?”
-”¿Qué hacemos la seguimos chupando o no?”
Y después ponen en una placa el 90 por ciento de los encuestados en Corrientes y Callao piensan que...
El circo está lleno de artistas, cada uno ocupa su lugar y el espectáculo funciona por el conjunto de todos ellos. lk *

sábado, 17 de octubre de 2009

La Yapa

Sin saber por qué me encontré preguntándome que importancia tiene la verdad para cada uno de nosotros. No en temas muy trascendentes, sino en situaciones frecuentes en la vida cotidiana que podrían presentarse ante cualquiera.
Parece algo muy básico en la teoría, pero si observamos un poco la práctica resulta ser mucho más complicado de lo que imaginamos. Si esto no fuera así no veríamos tantas mentiras alrededor nuestro a diario.
Un ejemplo muy común se da con frecuencia en el kiosco: el kiosquero dice “¿no tenés 30 centavos así te redondeo el vuelto?” y la respuesta, luego de que su cliente simula buscar en los bolsillos es “no, ni una”, mientras piensa “ni en pedo te suelto una porque las necesito para el bondi, dame las tuyas”.
Otro podemos encontrarlo en la casa de una suegra. El novio de la nena endulza los oídos de su probable futura suegra con un: “riquísimos los fideos doña”. Mientras piensa: “vieja hija de puta, si tu hija cocina como vos no hay calentura que haga durar esta relación”.
Por supuesto que el kiosquero no es idiota y conoce el destino que tendrán las monedas de su cliente, pero probablemente prefiere escuchar eso antes que la dura verdad, porque asiente con una falsa sonrisa mientras saca de la registradora los 70 centavos.
Situación en la que presenciamos otra mentira, porque siempre los tuvo presos de su egoísmo y no los quería liberar, pese a que sabía que el flaco le estaba comprando los chicles porque necesitaba monedas para el colectivo.
Similar es el caso de la madre de la novia, quien tiene papilas gustativas y sabe que el pretendiente, pero si él dice la verdad no hay futuro para ese amor. Lo que me lleva a pensar que además de aceptar la mentira y continuarla, prefiere dejar a su hija en manos de un mentiroso antes que de un “tipo conflictivo”.
Entonces la mentira, esa aliada momentánea y enemiga íntima a futuro, empieza a introducirse en nuestras vidas cotidianas y avanza con sigilo hasta lugares y momentos insospechados en nuestra adolescencia, etapa en la que ir de frente se lleva como un estandarte y nos abrazamos a un ideal quizás más que nunca.
Me la banco y te lo digo en la cara: “Si no tenés 70 putos centavos cerrá el boliche loco. ¿Para qué carajo abriste?”
Es más chocante, pero también más sincero.
“Mire doña, estos fideos son horribles. ¿No le parece mejor si llamamos al delivery de la esquina y todos vivimos para contarlo?”.
Pese a lo tonto de estos ejemplos, creo que si nosotros aceptamos que la mentira empiece a formar parte de nuestras vidas va a ser cada vez más difícil ponerle freno y no va a tardar en llegar el momento en que se pierda por completo el ideal.
Cómo en matemáticas, apliquemos ahora la fórmula en otros ejercicios.
Es grave que un jefe diga que no hay persecuciones cuando los empleados las padecen a diario, y lo sería también que la dejemos pasar. Lo es que hable de valorar la diversidad de pensamientos cuando se sabe que quienes piensan molestan y lo sería también que compremos su discurso.
Es lamentable que alguien diga que una mentira no tuvo importancia y lo sería también que no nos interese si la tuvo o no.
Es patético que nos sumemos a un tren de mentiras o que callemos, porque callando dejamos que la mentira siga avanzando y nos convertimos en responsables de ese avance.
Nos pasamos demasiado tiempo quejándonos de que los políticos mienten, pero lo toleramos.
¿Por qué? ¿Será porque de a poco nos fuimos acostumbrando y llegó el momento en que se convirtió en algo normal? ¿Por qué no dejamos de tolerar la farsa y hacemos que cada uno pague las consecuencias de sus actos? ¿Será porque en el fondo nadie es diferente?
¿O somos todos creyentes y esperamos a que la justicia divina se ocupe de los hijos de puta? Porque sin verdad la justicia no existe.
Creo que es hora de que empecemos a distinguirnos por ser una sociedad más frontal y sincera. Quizás con pequeños aportes consigamos ir desprendiendo la mentira de la sociedad y como yapa algo cambie.
lk

martes, 25 de agosto de 2009

Los artistas y la caja viva

Los tiempos se van poniendo más difíciles a medida que el mundo financiero acelera su caída y la crisis económica, como una sombra que avanza mientras el sol se oculta tras el horizonte, cubre también los medios de comunicación.
En este caso el objeto de observación y comparación es la caja, a la cual por el momento no vamos a considerar boba. Esa formadora de opiniones que generalmente ronda las veinte pulgadas es reflejo de la situación en que se encuentra la sociedad y lo notamos en su contenido.
Lo que podemos ver cualquier día que nos dediquemos a hacer zapping, es la devaluación de la televisión argentina. Esto lo señalamos desde el lugar de comunicadores que tenemos y defendemos tanto como criticamos, ya que entendemos que sin autocrítica no hay crecimiento.
Entonces, mientras gastamos los contactos de la botonera del control remoto, vamos pasando de un programa de entretenimientos a uno informativo y de este a un compilado de informes, sin mucha importancia de la franja horaria en que nos encontremos.
Así la televisión se encuentra casi plagada de concursos, realitys, programas amarillos, noticias que suelen repetirse incontables veces a lo largo del día, y lata. Esto ocurre en todos los canales de aire, la ficción va perdiendo lugar y con ella se reduce una muy importante fuente laboral.
Hace ya algunos años que canal 9, el más notorio de los casos, no emite una tira producida en el país. Además de esto solo cuenta con siete programas entre los que se incluye el noticiero. Si tenemos en cuenta que de esos seis restantes cuatro son de carácter informativo, uno es un reality y otro es de entretenimientos, llegamos a la conclusión de que ese canal genera una fuente de trabajo ínfima con respecto a años anteriores.
Es lamentable pero ya no hay actores en el viejo canal de la paloma que supo ser cuna de artistas. Por otro lado tenemos a Telefe, que solo emite dos tiras y canal 13 que con cinco ficciones parece ser el líder ya que América no apuesta a ninguna pese a los buenos resultados obtenidos el año pasado.
Quizás los intereses políticos de sus accionistas hayan hecho que este año la inversión en contenido se centre en ganar una banca. Lo mismo pasa con canal 7 pone foco a los programas culturales y periodísticos, de más está decir que su tendencia siempre favorece al gobierno de turno.
Pero pese a esto, el motivo por el que no se puede considerar boba a la televisión es porque en momentos de crisis como cualquier empresa apuesta fuerte a recaudar sin jugarse por el trabajo.
Este año es más claro que nunca que se juega a facturar, a explotar a los periodistas, a los cámaras a no confiar en los escritores, ni en los productores, a dejar de lado a los actores, guionistas y desde hace algunos años también a bastardear al público.
No podemos dejar de mencionar los programas de juegos que hay después de la medianoche, donde una chica poco carismática se cansa de repetir que el televidente se comunique para decir cuantos ángulos tiene la figura que se nuestra en pantalla.
De esta manera vemos como cada día se especula más con la desesperación de la gente que busca salir del pozo ganando el juego telefónico, el del minuto, destacarse bailando, o hacer zapatear al hijo de algún familiar o incluso el propio ¿Por qué no?
Apuestan a juntarla con pala por medio de un caro minuto de publicidad en un barato programa que repite cosas, genera ilusiones o simplemente da cero pérdidas y pura ganancia porque es lata.
También vemos a diario que cuando alguna tira de ficción toca el prime time se la basurea, se la cambia de día y de horario una y otra vez en una lucha, contra el “enemigo” canal con el que se compite, que no respeta al televidente ni a los laburantes del medio.
Los dueños de los canales y los directores de programación inventaron la caja viva, no porque sean inteligentes sino por ambición, por eso nos parece que esta televisión nueva, además de barata y chata –y no nos referimos al plasma- es frágil.
Quizás nos equivoquemos y la viveza perdure haciendo que cada vez se enriquezcan más los accionistas de los canales, o quizás el tiempo haga que la tortilla se vuelva, al fin y al cabo como dijo Enrique Pinti “quedan los artistas”. lk

sábado, 22 de agosto de 2009

Gatillo fácil en Villa 31

Dos mujeres fueron asesinadas en Villa 31. Ambas fueron fusiladas por un prefecto. El pensó que iban a asaltarlo. Según las pericias realizadas las mujeres no estaban armadas.


El gendarme freno con su auto en un semaforo cercano a Villa 31. Dos mujeres que llevaban maderas y caños se acercarón a su ventanilla. El prefecto, llamado Luis Luque, asustado comenzó a disparales. Dos balas fueron destinadas al pecho de Mabel Herrera, de 17 años que murio al instante. Una tercera fue dirigida al rostro de la otra joven, Giannina Lobos de 21 años, que estaba embarazada y perdió a su bebe.
Las dos mujeres quedarón tiradas en la calle, bañadas en sangre. La gente comenzó a llegar al lugar, atraída por los gritos. Inmediatamente, los vecinos y familiares de la chica asesinada se enfrentaron a pedradas con efectivos de Prefectura pero fueron reprimidos con gases lacrimógenos. Hubo cinco detenidos y 15 prefectos heridos, según fuentes policiales. Luque tiene 38 años. Quedó arrestado en una dependencia de la Policía Federal. “Me quisieron asaltar. Pensé que estaban armadas”, dijo a sus superiores.
Los investigadores que realizarón las pericias no encontrarón armas, pero suponen que "habían intentado asaltar al prefecto". La madre de Mabel Herrera dijo "Mi hija no era una chorra. Encima que me la mataron, nos reprimen (...) en mi casa no había ningún fierro tumbero".
En resumén, si las mujeres no estaban armadas, si no existía un "fierro tumbero" si no hay nada que indique un asalto ¿por qué Telenueve informa que las jovenés habían querido asaltar al prefecto y éste se defendió con su arma reglamentaría? ¿por que seguidamente a esa nota presentó el viernes 21 de agosto un Flash titulado "Otro robo en Villa 31" relacionandolo con el caso de Mabel Herrera y Giannina Lobos? Presentando a los habitante de Villa 31 como barbaros. ¿Manejaran información secreta que no tiene ningún otro medio?
Nuevamente, se intenta lograr que la víctima, pase a ser sospechosa, esquivando el verdadero objetivo de la difusión del hecho, que lo ocurrido no quede en el olvido, que se haga justicia, justicia que muchos pobres no logran obtener y que son victimás del gatillo fácil o el abuso de poder de las fuerzas. VM

Algunas notas de interés.
Gatillo fácil, pueblada y represión
¿Un nuevo caso Bulacio? La peor sospecha
Walter Bulacio

jueves, 6 de agosto de 2009

La maquina - Testimonio

Muchos jovenes de clase media-baja trabajan en los call centers. La mayoría de ellos son estudiantes y creen que pueden estudiar de ésta manera más comodamente. ¿Pero que pasa cuando el cuerpo abandona su condición humana y pasa a formar parte de la maquina? ¿que pasa con las estructuras, la burocracía, la persecución y el autoritarismo en las empresas? ¿hasta que punto influyen en la vida privada del hombre moderno?

Testimonio
Me encontraba trabajando en el call center de un banco. El trabajo era agotador, mecánico y alienante. No importa nada más que la productividad, como si uno fuera un cuenta kilómetros. Todo lo que hacia se media con parámetros matemáticamente absurdos.
Desde hacía un tiempo escribía durante la jornada laboral para abstraerme de toda esa mierda. Mi cabeza iba a explotar.Cuando comencé a buscar trabajo, antes de entrar en ese lugar, me decían "la industria financiera es lo peor que hay, se arrancan los ojos por unos pocos pesos".
Lamento no haberlos escuchado.
Por lo general cada uno cuidaba su culito, no les importa cagarte para obtener un mejor puesto, eran/son trepadores, lameortos y muy superficiales (hay excepciones claro).También estaban aquellos que, como la jornada estaba súper inflada, para que no los vean ociosos, inventaban trabajos. Simulaban trabajar, cuando en realidad solo estaban leyendo Intranet, Internet, o algún archivo de Word.
En ese momento tenía un supervisor/coordinador, que desde que le reclame el pago de mis horas extras me miraba con desconfianza y me controlan todo el tiempo (a todos en verdad). Llego a llamarme "victima" por quejarme por sus abusos de poder y sus tratos. Gritaba como nena mala y estaba tan tensionado que se movía como un muñeco articulado.
Mi supervisor “La Cuca”, pasaba el día hablando mal de su jefa. Con nosotros se mostraba amistoso y "buena onda"… tratando de disimular su condición de garca natural. Como no podía manejar al grupo, intentaba fraccionarlo, asi que era el porta voz de todos los chismes del sector.
Sé por allegados, que en una capacitación de liderazgo hablo sobre mi, de mi ideología, de lo dificil que era para él trabajar conmigo, y hasta frente a la capacitadora simulo hablarme.
Tenía la costumbre de contarme todo lo que los demás decian o creía de mi. Los demás a los que llamaba "amigos".
La “Cuca” caminaba sin hacer ruido. Acostumbraba a pasar detrás de nosotros para leer lo que escribiamos o leíamos. Era lógicamente un ñoqui, uno más del montón. Una vez lo pesque leyendo un mail que estaba redactando. Le escribí en letras enormes "¿POR QUE LEES TODO LO QUE ESCRIBO? ¿NO TENES NADA QUE HACER QUE ESTAR ESPIANDONOS TODO EL TIEMPO?" Vi su cara de asombro por el vidrio del escritorio. Huyo naturalmente. Ese ñoqui decidía nuestra continuidad en la empresa.
Sobre la Jefa… estaba cada día más fálica y loca… las mujeres, en general son muy malas jefas… porque se suben al pony de poder y el autoritarismo con facilidad… creen que tienen el don y la autoridad suficiente para maltratar a sus empleados… pero en ocasiones se les va de las manos… Esta Jefa, en particular, tenía denuncias por persecución laboral, porque descubrieron que mandaba a seguir a sus empleados al termino del día.
En fin… mientras estaba trabajando mecánicamente, entre llamado y llamado, redactaba estas líneas y pensaba en el amor. Seguramente esta mecanización a la que llegamos en el trabajo, hizo que nos volvieramos mecánicos para afrontas las relaciones humanas. Esta finitud de la que somos conscientes hace que deseemos vivir el ahora, sin importar mañana… que tengamos sexo sin tomarnos el tiempo de disfrutar de las caricias, reduciendo la sexualidad al bombeo, recortando el cuerpo como una porno… no lo digo de romántica… lejos estoy de pensar que el sexo se disfruta solo con amor. Lo pienso también porque hace mucho que no me enamoro de un chico/bestia… * VM

viernes, 1 de mayo de 2009

"Ocurrió en Chicago, en 1886. Cuatro dirigentes obreros fueron sentenciados en un juicio mamarracho. Locos de remate, luchaban por la jornada de trabajo de ocho horas y por el derecho a la organización sindical. Cada primero de mayo, el mundo entero los recuerda. Sin embargo, las empresas más exitosas siguen sin enterarse y miden la jornada de trabajo con aquellos relojes derretidos que pintó Salvado Dalí". Galeano

lunes, 9 de febrero de 2009

Emergencia Educativa

(en construcción)

Crisis Económica - Crónica de Gente Común

Dentro de los géneros periodísticos, la crónica es uno de mis favoritos. Me permite contar un hecho casi como si estuviera ocurriendo en este mismo instante, pero con libertades que en una nota no se encuentra.
Elijo este género para hablar de la crisis actual. Uno lee mucho al respecto, esta informado, pero solo de números, estadísticas e índices. La gente detrás de estos pareciera no existir.
Esta noche cene con una amiga que lleva cuatro meses desempleada. Nos encontramos. Como ninguna de las dos vive holgadamente, tardamos en decidir en donde comer, y mucho más, en hacer el pedido al camarero. Todo esta muy caro para nosotras.
Ella tiene veinticinco años y me cuenta que esta muy angustiada. Estudia psicología y sabe idiomas. En una entrevista le dijeron que no la contrataron porque esta so-bre-ca-li-fi-ca-da para la posición y eso podía repercutir, a fututo, en su “autoestima”. Todo un diagnostico ¿Sorprendente, no?. Me cuenta que no tiene ahorros, porque los que tenia ya los esta gastando para vivir estos meses, pero que no se arrepiente de haber dejado su trabajo en el “call center” de un banco.
Terminamos de cenar, hablamos un poco más y nos despedimos. Ella toma el subte para Carranza y yo decido caminar de Coronel Díaz, por Santa Fe, hasta Laprida.
Ni bien cruzo la calle veo. Un cartonero panzón de más de sesenta años. Tiene una gran barba. Su pelo también es largo y blanco. Lleva un carro lleno de cartones que esta rodeado por una tela blanca que llevaba la inscripción “Papa Noel”. Realmente es muy parecido a Papa Noel. No tenía la cámara conmigo, así que me lamento de no poder tomarle una foto.
Sigo caminando. Miro vidrieras. La ropa esta a un cuarenta o treinta porciento de su precio inicial. Los zapatos salen veinte, treinta, cuarenta pesos. Se me pasa por la cabeza mi cuñado que es zapatero. Medito sobre la poca ganancia que debe tener en estos días y que mi hermana debe estar trabajando mucho para compensarlo, ya que tienen tres hijos chicos.
A una cuadra de casa, un hombre revisaba la basura. Me remito a cuando llegue a Capital Federal. Era tan llamativo para mi la cantidad de gente que vivía en la calle.
Capital Federal es una ciudad hermosa en donde, al caer el sol, conviven ropa de moda, cartoneros, y floristas que duermen sentados en sus puestos, sin importar si es primavera o invierno.
Estoy llegando a la puerta… pienso en subir al departamento y prender la computadora. Tengo que estudiar, pero no quiero que se me olvide lo que ví en estas cuatro cuadras que camine.
En el ascensor me pregunto ¿que pasará en los próximos meses?. Siento que estoy haciendo todo mal. Me reto a mi misma por seguir endeudándome. Se habla de retiro voluntario en todas partes. Miles de personas lo van a tomar, miles de personas van a competir entre ellos por un puesto misero.
Temo que un ser querido, o un extraño, o yo misma se quede sin la posibilidad de poder elegir que hacer, que comer, en donde estudiar, en donde poder atenderse cuando este enfermo, en donde dormir, a donde trabajar. Ojala pudiera hacer algo para que mi amiga consiga un trabajo digno pronto. Tengo veintiséis años y es la primera vez que siento tan en carne propia una crisis económica. En la facultad nos enseñan que todo momento de crisis es una buena oportunidad de crecimiento y oportunidades. Espero no se equivoquen esta vez. * VM