Durante 24 días el país estuvo en vilo aguardando que aparezcan con vida cuatro integrantes de una familia y su perro. Casi un mes de esperanza, ilusión, y en algunos momentos hasta de hartazgo, porque no se hablaba mucho de otras cosas que hacen a la información que la sociedad debe conocer.
Mientras los noticieros se ocuparon de este caso y otros programas hablaban de Graciela Alfano, Anibal Pachano, Ricardo Fort y toda la pandilla de Marcelo Tinelli, muchas cosas se fueron dejando de lado o apenas mencionando. Así, nos queda la fea impresión de que se utilizó una desgracia familiar para ocultar, o al menos restar importancia a otros temas.
Porque el misterio vende y cuando ocurre este tipo de tragedias, además de aparecer imbéciles que dicen cualquier cosa por salir en televisión, e incluso desvían una investigación aportando datos falsos, aparecen los poco profesionales que no chequean la información y ponen al aire cualquier cosa para aumentar un punto en el minuto a minuto.
Entonces aparece la desinformación, esa que perjudica no solo por acallar otros temas, sino también por saturar de mentiras al punto de perjudicar a los investigadores o lo que es más siniestro, generar falsas expectativas a una familia desesperada por la pronta aparición de sus seres queridos.
Esto último tiene un grado de morbo, mal gusto, violencia psicológica y estupidez, que deberían hacernos reflexionar como sociedad sobre hasta qué punto llegamos y hasta donde seríamos capaces de llegar.
¿Hasta dónde se habría llegado si la búsqueda se hubiese prolongado una semana más?
¿Cuándo la televisión cruza el límite entre la información y la desinformación?
¿Todo vale por un punto de rating?
Hemos visto y escuchado desde testigos que aseguraban haberse cruzado a esta familia en un supermercado hasta parapsicólogos, que afirmaban si habían pasado o no por algún lugar mediante métodos muy pelotudos, por llamarlos de alguna manera sutil. Ni hablar de quienes plantearon la posibilidad de que un ovni esté involucrado en la desaparición. Como dijo Oscar Wilde: Ningún crimen es estúpido, pero toda estupidez es criminal.
Que bueno sería que dejen descansar a esta familia en paz, al igual que a sus seres queridos, que además de vivir esta tragedia tuvieron que escuchar una forrada atrás de otra cada vez que prendían la radio o la televisión.
También sería bueno que no hubiera tantas dudas alrededor de una investigación. Así no nos quedaría la amarga sensación de que se usa políticamente la desgracia de la gente para desviar la mirada de la sociedad, y mantener así un manto oscuro sobre un pueblo que no hace mucho esfuerzo por abrir los ojos.
Además deberían dejar de decir que no se falló en la investigación, que la búsqueda fue exitosa, o que los rastrillajes fueron positivos cuando vimos todos que no fue así. Y al mismo tiempo se desafecta a tres jefes policiales y se pide la renuncia a la cúpula de
La coherencia de los funcionarios es fundamental para que la sociedad confíe en las instituciones y fortalecer la vida democrática.
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